|
Nací en una ciudad de Misiones
(Argentina) llamada Eldorado, donde viví con mi abuela desde los 9 años.
Empecé a hacer atletismo a los 14 años en
la secundaria. En Eldorado se hacen los juegos de la llave
cada año en septiembre donde las escuelas compiten en varios
deportes por llevarse el mayor premio: la llave de la ciudad.
Nunca fui muy competitiva ni amante de los deportes, y en mi
familia tampoco hay influencia deportiva. A pesar de esto,
luego de hacer danza clásica, empecé a entrenar con el equipo
de atletismo porque quería darle un triunfo a mi escuela (me
volví deportista de repente, jaja)
Ahí conocí a Liliana Ortega y José Alé
con quienes empecé a correr 3 veces por semana (y que no me
pidan mas!). Luego ellos me volcaron al triatlón (tenían
una Asociación), pero no duré mas de 1 mes porque para resumir
nadaba para atrás! Al año siguiente me enganché con el
triatlón pero el problema de la natación me limitaba bastante.
Cuando terminé la secundaria tuve el
ofrecimiento de Luis Solé Masés para entrenar con él en la
capital de Misiones -Posadas-, así que decidí estudiar allí (a
200km de casa) una tecnicatura en nutrición y así poder
mejorar mi natación ya que él era reconocido en el ambiente
por sus conocimientos de esta disciplina. Con Luis viajé afuera del
país y adquirí más conocimientos técnicos. Sin darme cuenta el
triatlón se había trasformado en el centro de mi vida y todo lo que hacía lo adaptaba a los horarios
de entrenamiento: el estudio, la alimentación, el descanso, la
vida social…todo. Luego empecé a entrenar con Rafael Larraburu,
quién nos acompañó incansablemente a todos los entrenamientos
y nos trasmitió todo lo que sabía sobre este deporte. El
limitante en Misiones era que no contábamos con pileta
climatizada durante el invierno. Además es de destacar que a
pesar que siempre tuvimos que juntar el dinero vendiendo rifas
o haciendo pastelitos los entrenadores que pasaron por mi vida
deportiva siempre dieron lo mejor de sí sin cobrarnos,
inclusive muchas veces invirtiendo ellos. Por eso voy a estar
siempre agradecida a cada uno por lo que me “regaló”.
El año 2006 fue un año de éxitos!
Primero, se acercó Alberto Fonollosa, presidente de la
Federación Argentina de Triatlón (FAT), ofreciéndome ir a
entrenar a Buenos Aires y, sin siquiera pensarlo, acepté. A
los 4 meses me encontraba viviendo en el Centro Nacional de
Alto Rendimiento Deportivo: dejé a todos mis seres queridos y
mi vida para poder hacer lo que mas me gusta: triatlón. Por
eso hoy lo valoro tanto, porque en su momento me enseñó a
tomar decisiones y a cambiar mi forma de pensar, a ser mas
abierta en lo que la vida me ofrezca y a darme cuenta de todo lo
que tengo, a pesar de haber nacido en un pueblo tan chico y en
una familia con pocos recursos. En el mismo año logré la
clasificación para los Juegos Sudamericanos, en los que logré
el 6to. puesto (hasta ese momento mi mejor resultado
internacional), siendo la mejor argentina clasificada.
En el año 2007, me clasifiqué 1ra. en el
Ranking Nacional Absoluto de Mujeres, corrí en Venezuela,
Ecuador, Brasil y Colombia. Logré el primer puesto en el
Campeonato Panamericano de Duatlón (Sub23), y como broche de oro,
logré la clasificación para el triatlón de los Juegos Panamericanos Rio 2007.
Que más podía pedir? Todo venía "viento en popa".
Año 2008, la pesadilla. Me lesioné a
principio de año (debiendo abandonar la Copa Continental de La
Paz) y los
médicos no encontraban lo que tenía, estaba desesperada.
Sentí que mi vida deportiva se estancaba, en su momento me
sentí perdida pero gracias a mi familia, pareja, amigos,
conocidos, compañeros y profesionales logré, luego de 11
meses, que ese momento se
transforme y así superarlo.
|